31 mar. 2012

Estado de existencia


 
Cada ser humano de este planeta, en cada instante se encuentra deambulando entre diferentes estados físicos, mentales, emocionales y energéticos que se funden en un estado de existencia.

Dependiendo de del estado de forma del cuerpo, del sistema de creencias sobre el que basemos nuestra existencia, de la capacidad de gestionar nuestras emociones en cada instante y del estado energético en el que nos encontremos, tendremos un estado de existencia diferente.

Cuando nuestro cuerpo tiene salud y el dolor no está, es más fácil estar bien, pero, cuando el dolor está presente, la dicha es muy complicada de generar.

Nuestro sistema de creencias podrá, de igual forma, acercarnos a estado de mayor o menor dicha en nuestro desarrollo existencia. No es lo mismo apoyar nuestra forma de relacionarnos con los demás en la creencia “Todos somos hermanos” que en la idea “No te puedes fiar de nadie”.

La forma en la que gestionemos nuestras emociones podrá, de igual manera, permitirnos permanecer en un estado de calma y serenidad, o en una constante guerra emocional con todo lo que nos rodea. Si alguien que sufre la emoción de la ira, no aprende a gestionarla, terminará viviendo en un estado de odio y malestar constante que irá emergiendo cuando algo externo anime a que esta emoción incontrolada nazca.

La energía con la que nos desenvolvemos en la vida es de suprema importancia, ya que sin ella no podríamos desarrollarnos como seres humanos. De ahí la importancia de conocernos, saber como funcionan nuestros ritmos y respetarlos para que cada día sea una fuente de dicha con todo lo que nos rodea.

El cuerpo, la mente y el corazón se nutren mutuamente, como si de un baile se tratara en el que cada uno aporta lo que puede.

Si deseas alcanzar un estado de existencia dichoso, debes tener en cuenta cada una de estas partes para alimentarlas adecuadamente. Podemos mantener un estado de existencia más o menos saludable dependiendo de nuestra gestión interna.

Lo que comemos es tan importante como lo que pensamos, pues, en definitiva es una forma de nutrirnos, e igual que el café es un excitante, el pensamiento “la vida es un sufrimiento” terminará llevándonos a un estado de malestar. 

Una emoción descontrolada podrá, igualmente, desencadenar un estado de enfermedad, por la sencilla razón de que afectará a nuestro cuerpo, a lo que comemos, a nuestros pensamientos y a nuestro estado energético.

Tomar el control y elegir crear un estado de existencia apropiado es un trabajo artesanal que debe comenzar por elevar nuestro estado de presencia cada instante…