10 mar. 2012

Programación mental = Calidad de vida = Felicidad



Seguimos viviendo proyectados por una serie de pensamientos, ideas y verdades que nos hemos ido creyendo en nuestras primeras experiencias de vida.

Debemos comprender que la influencia de los primeros años de vida mental son de una importancia crucial de cara a todo lo que vayamos viviendo más tarde.

Si hemos nacido en un contexto donde la presencia y el buen uso de poder han sido la nota principal, lo normal será que seamos personas dichosas, pero, si el contexto donde hemos nacido ha estado protagonizado por la distracción, el miedo y un uso inadecuado de nuestro poder como seres de luz, nuestra vida será un caos lleno de dolor y sufrimiento, tensiones y estrés constante.

¡Tú no tienes la culpa de tener una mente mal educada,
pero si tienes la culpa de no hacer nada para cambiarla!

El primer paso es asumir que somos infelices y que la vida es una experiencia insípida para nosotros. Que el malestar, la ansiedad y la angustia son los ingredientes principales de un día a día complicados de afrontar.

El segundo paso es abrirse a hacer un trabajo personal disciplinado, constante y de calidad con nuestra mente, para hacer de ella un aliado hacia un estado de dicha.

Si asumes que eres infeliz y reconoces un destello de verdad en lo que acabo de decir, sólo tienes que comenzar a hacer tu trabajo personal. Yo descubrí los tres pilares sobre los que debe apoyarse la vida de un ser humano para estar bien, los cuales reflejo en el libro, pero puedes utilizar cualquier otra herramienta que creas oportuna.

¡Independientemente del camino que elijas recorrer,
en él, debe existir una serie de pasos que vayan enfocados
a hacer de tu mente un aliado y compañero de existencia!

Hoy, puede ser para ti, el primer día hacia la dicha que, nacerá dentro de una actitud de constante trabajo personal apoyado en la disciplina, la fe y el conocimiento de que la felicidad es un estado que se alcanza voluntaria y conscientemente, en el que la mente y el cuerpo bailan armoniosamente.

El cuerpo y la mente conviven y se proporcionan lo que necesitan. Pero, para lograr que ambos estén en armonía, debemos reconocer como funcionan y poner en práctica hábitos que llevan miles de años dando resultados óptimos.


¡Comienza, camina y persevera y 
antes de alcanzar ninguna meta, 
la dicha ya será parte de tu vida!