13 mar. 2012

Percibir más allá de la respiración


La respiración consciente es el primer paso hacia la libertad que genera crear un espacio silencioso en la mente para despertar la poderosa presencia, desde la que percibir la realidad tal y como es. Pero, no es el último paso en el largo sendero del autoconocimiento, pues, a la vez que vamos haciéndonos hábiles en estar presentes, vamos introduciéndonos en una nueva forma de relacionarnos con todo lo que nos rodea. Comenzamos a percibir el dulce sonido del silencio, la ingenua forma de existir de los niños, la poderosa influencia que tiene la mente y su confusión en las enfermedades y el sufrimiento, el funcionamiento en cadena del sistema en el que vivimos, la ilusión en la que participamos mientras estamos dormidos y de la que nos liberamos cuando despertamos, entre muchas otras cosas.

Tú, ser divino, que estás dormido, despierta y despliega las alas que permiten volar a las almas, para aportar un poco de luz al sueño en el que los demás están sometidos por la influencia del sistema en el que estamos.

Tú, ser amoroso, que estás dormido y confundido, despierta a la verdadera vida terrenal en el paraíso que hay oculto en la ilusión en la que vives, aportando esa caricia consciente, esa porción de compasión hacia el que aun sigue dominado por su mente.

Tú, alma encarcelada, expresa aunque sea solo por un segundo, la necesidad de amar que todos llevamos dentro para, desde ella, aportar un poco de aliento a los agotados corazones que derraman su sufrimiento en este hermoso planeta.

Tú, hermano mío, aporta un pensamiento, palabra y acto correctos que añadan luz a la oscuridad en la que estamos viviendo en este radiante planeta en el que un día todos saldremos de la ilusión para descubrir la mentira en la que la mente nos ha sumido durante tanto tiempo para descubrir que vivir es simplemente amar y que amar es simplemente ayudar a que los demás despierten de su sueño mental.

Existe una forma de hacer un mundo mejor y nace en tu corazón, en este preciso instante, ese en el que te abres a creer en ti, en tu semilla interior de amor. Solo tienes que mantener el sendero que te marca ese camino…