11 mar. 2012

La utilidad del sentimiento de culpabilidad



La culpa es un sentimiento natural que nos ayuda a mejorar nuestra forma de vivir. En ella podemos encontrar lo que debemos mejorar para añadir mejores sensaciones a nuestra existencia.

Cuando uno se siente culpable de lo que ha pensado, dicho o hecho, solo tiene que observar el objeto que genera culpabilidad, la forma en la que lo hemos utilizado o en la que nos hemos relacionado con él y modificar, desde la presencia, una nueva manera de pensar, hablar o hacer las cosas.

Podemos especular evitando la responsabilidad sobre lo que hemos pensando, dicho o hecho o añadir presencia a nuestra forma de vivir y mejorar nuestra forma de brillar en este bello planeta.  

La mente es una diestra especuladora que nos invitará a enredarnos en discusiones sobre lo que está bien o mal. La mente es el objeto de distracción más poderoso que un ser humano puede vivir, o la herramienta divina más profunda, a través de la cual, podemos alcanzar la dicha, si hacemos por dominarla, educarla y enseñarla a servirnos.  

¿Estás siendo consciente de tu respiración
mientras lees esto o está perdido en alguna historia mental?


La única forma de doblegar a nuestra mente es adquiriendo la habilidad de estar presentes. La presencia consiste en añadir a todo lo que pensamos, comunicamos y hacemos más atención.  

Una de las consecuencias de vivir distraído es el nacimiento del sentimiento de culpabilidad. Cuando nace la culpa en nuestro interior, debemos saber manejar este sentimiento desde la presencia, con habilidad y sabiduría, pero sobre todo aprendiendo que dicho sentimiento es una alarma sobre nuestra forma de relacionarnos con los demás.

Si te relacionas con los demás de forma incorrecta e  irresponsable, tarde o temprano, el sentimiento de culpabilidad nacerá en tu interior. Este sentimiento te invita a elevar tu presencia mientras existas.

Si hablas de forma incorrecta a una persona
tarde o temprano nacerá en ti la culpa de haber hecho eso.
Pide perdón por tal acto y aprende lo importante que es
estar presente, si existes en la dimensión física.

Cada uno de nosotros puede añadir luz u oscuridad a la dimensión física en la que  estamos expresándonos. Tenemos la elección de enfocar nuestra forma de pensar, hablar y existir. Tenemos la posibilidad de hacer de forma correcta y consciente o mental y distraída.

¿Qué eliges hacer? ¿Vas a seguir distraído o
vas a hacer todo lo posible por estar presente?
Es tu elección y existe un camino para lograr
despertar la presencia en tu vida.

Una persona que está presente en todo momento, reduce muchos las posibilidades de generar culpa. En cualquier caso, si nace la culpa, la manejaremos de la siguiente forma:

  • Observa el origen del sentimiento de culpabilidad.
  • Eleva tu presencia y toma la responsabilidad sobre lo que ha sucedido.
  • Pide disculpas, personal o mentalmente. Lo importante es que asumamos la parte que nos corresponde sobre lo que ha sucedido.
  • Ábrete a mejorar tu forma de pensar, hablar y hacer y da las gracias al sentimiento de culpa por haberte ayudado a localizar lo que debes mejorar.


¡Recuerda que existe una forma correcta
de existir y esta nace desde la presencia. 
Ponla en práctica en tu vida!