9 mar. 2012

Una vida dichosa requiere cambios a todos los niveles


La felicidad es el fruto de una fórmula muy sencilla:

Pensamiento correcto = Comunicación correcta = Actos correctos = destino dichoso

Sí, de acuerdo, puede parecer un poco extravagante reflejar la dicha a través de una fórmula tan sencilla, pero, ahora explico.

Uno se levanta un día de la cama disgustado don su vida, exponiéndolo en su forma de hablar y haciendo de cada cosa que demuestra un sobreesfuerzo por sobrevivir, sin darse cuenta de que para alcanzar la dicha la primera parte sobre la que hay que incidir es nuestra mente.

Nuestra mente puede ser una herramienta divina o un tirano que haga de nuestra vida un martirio. Lo importante es que depende de nosotros que sea así.

Partimos de que hoy tenemos una estructura mental sobre la que hemos basado nuestra forma de existir y que esta es moldeable. Lleva su trabajo, no creas que es fácil, pero, la mejor forma de alcanzar la meta es dando un pequeño paso y, tras este, otro más hasta que, en cada paso vayamos encontrando ese estado de felicidad que tanto necesitamos.


¡Ser feliz no es un deseo, es una necesidad,

sin la cual, nadie viviría plenamente!

Si hemos comprendido que la felicidad es un estado que se origina en nuestra mente, y que podemos comenzar a crear una estructura adecuada para posibilitar dicha forma de existir, solo nos queda una cosa:

¡Comenzar a reformar, educar y guiar nuestra mente
es una actitud esencial para alcanzar frutos sabroso!

Todo un trabajo artesanal en el que uno se verá invitado a poner en práctica la disciplina, la perseverancia y la introspección. Si deseas alcanzar la felicidad, comienza a hacer tu propio trabajo personal para poder construir pilares sólidos sobre los que apoyar tu existencia en este planeta. La semilla está dentro de ti, pero, hay que darle tierra, agua y luz solar para que germine y dé sus frutos.

¡Ánimo, es más divertido estar feliz!