23 may. 2012

Tú eres dicha, eres amor



Te invito a introducirte en este texto con la suficiente presencia como para ser consciente de tu respiración por el tiempo que estés leyendo. Para que esto sea así, presta atención a tu respiración, aquí y ahora, todo el tiempo. Modula tu postura hasta que tu cuerpo esté haciendo uso de la mínima energía para mantener una posición cómoda.

Continúa respirando y, a la vez que conectas con tu cuerpo y con la sensación de dicha que provoca estar aquí y ahora, pon una sonrisa en tu rostro.

¿Cómo te sientes?

No respondas, deja que la respuesta se la lleve el silencio y sigue respirando, conectando con tu cuerpo con tacto, con mucho tacto. Sigue respirando y manteniendo tu cuerpo relajado.

Como puedes ver, cuando uno centra su atención en la respiración, la mente se calma y si la mente se calma, el cuerpo se relaja y cuando sucede esto surge la voz del corazón, la cual, sabe mucho sobre la verdad.

Ahora, observa esta frase:

“La felicidad es un estado voluntario, consciente y constante de existir”

La dicha interior es una forma de existir y para despertarlo hay que dar una serie de pasos. Un alma feliz se apoya en la sabiduría de estar sin más, comprendiendo que todo lo que ocurre sigue un plan divino, que todo ocurre como tiene que ocurrir, aportando su conciencia y su luz con total presencia, responsabilidad y poder interior.  

La felicidad nace en el equilibrio de observar el dolor y el sufrimiento como una parte más de la vivencia en este plano físico. La felicidad nace cuando uno vive la tristeza de la perdida y del sufrimiento ajeno con total profundidad. Cuando uno, a pesar del placer y el dolor, se mantiene presente y continúa experimentando la vida, compartiendo la verdad de que la vida es una oportunidad de trascender la mortalidad del cuerpo, de los pensamientos y de las emociones, hacia esa energía universal que lo mueve todo eternamente, el amor.

“La felicidad surge en la conciencia de que vivimos para amar”

Estar feliz es simplemente aprender a estar aquí y ahora, con todo lo que conlleva. Aprender a estar con el único papel de ser consciente de que tenemos el poder de amar y  la oportunidad de estar y ser parte de la intención creadora.

Me pregunto si aún sigues observando tu respiración, si aún sigues manteniendo tu cuerpo relajado… Si es así, te voy a pedir que centres tu atención en el pecho y que dejes que tu poder divino de amor se expanda por toda la Tierra, sembrando amor allá por donde vaya.

Gracias de todo corazón hermano mío… gracias… muchas gracias.