2 may. 2012

Recuperando nuestra esencia



La presencia es la conexión más profunda que uno puede experimentar en la realidad física y esta despierta a través de la respiración consciente.

Muchos sabemos la importancia de respirar bien, pero, aun no le damos la importancia que merece al poder que tiene respirar de forma CONSCIENTE. No hablo de un tipo de respiración, sino, de ser consciente de que estás respirando y de que este sencillo y espontáneo acto te permite seguir vivo compartiendo la manifestación de la intención creadora a través de ti.

¿Eres consciente, en este instante, de que gracias a la respiración
sigues siendo parte de la intención creadora?

Sí, es cierto, entramos en un ciclo planetario en el que las persona que tienen cubiertas sus necesidades básicas, comienzan a interesarse por labrar un camino espiritual que les haga sentirse más satisfechos con su existencia, pero el conocimiento no es suficiente sin la práctica y para que el poder de respirar conscientemente te libere y despierte tu presencia debe manifestarse de forma atenta y consciente durante un periodo de tiempo lo suficientemente largo como para que termines existiendo a través de ella.  

  • ¿Quieres decir que si respiro de forma consciente durante un tiempo suficientemente largo como para hacerme hábil de forma inconsciente, no hará falta que siga prestando atención a la respiración?

Más bien, sentirás el placer de sentirla y observarla sin esfuerzo, ya no como un trabajo o una práctica para liberarte, sino como un acto que forma parte de tu nueva manera de  existir y relacionarte con todo. Comprenderás y sentirás dicha al respirar de forma consciente.

  • ¿A qué se debe que la presencia esté dormida?

Una muy buena pregunta que nos hace retroceder en el tiempo para comprender de dónde venimos y cómo, poco a poco, hemos ido perdiendo la conexión con la libertad de nuestro ser divino. En cuanto nacemos, comenzamos a conectar con las cosas realmente importantes pero, poco a poco, vamos perdiendo la conexión siendo reemplazada por la mente y sus ilusiones. En el momento que comenzamos a tener vidas mentales nuestra presencia comienza a dormirse y es desterrada por la mente y sus pretensiones. Desde la mente es muy fácil bloquear la respiración, las emociones que vivimos o cualquier cosa que esté relacionada con la “vida física” a la que hemos venido. De ahí que, una vez dormida, haya que despertarla para poder reencontrarnos con la dicha que ya conocemos, pero, que hemos ido rechazando por una “vida o ilusión mental”.

La fase inicial hacia la presencia debe superar la rutina, la distracción y la somnolencia que hemos ido acumulando durante años de vida mental, distorsionada y llena de ilusiones que lo único que consiguen es sumirnos en un estado de profunda desconexión con nuestra naturaleza divina.

Es este obstáculo el que debemos superar para poder llegar a despertar la presencia y para ello, será muy útil que dentro de nuestra práctica de respirar conscientemente, vayamos aportando elementos que nos ayuden a conquistar nuestro despertar. Dichos elementos deben ser manejados dentro del contexto donde estamos, algunos de los más importantes son:

  • Siente el poder de respirar y disfruta de esta sencilla actividad.
  • Realiza las actividades de una en una para poder prestarles toda tu atención.
  • Conectar más a menudo con la fuerza de la gravedad, una de las primeras conexiones que experimentamos cuando nacemos.
  • Practicar la sonrisa más a menudo como forma de mirar la vida.
  • Disfruta del silencio y, en caso de utilizar sonidos, haz que sean armónicos.
  • Practica el abrazo como acto de acercamiento con los demás. 

El poder de despertar la divinidad que eres está en ti y para lograr conquistar esta nueva forma de vivir debes transitar el camino que despertará la luz divina que siempre has sido y que has olvidado.

Camina hermano, camina sabiendo que el camino nace en cada paso dado con el corazón comenzando por respirar conscientemente durante más tiempo…