28 may. 2012

Somos creadores



Deseamos ver un mundo mejor pero, por el contrario, hacemos que el mundo siga como hasta ahora con nuestra forma de existir.

Dejadme que me explique: si deseamos un mundo mejor, donde el amor impere sobre todo lo demás, tendremos que ser amor en todo lo que pensamos, comunicamos y hacemos, ¿verdad?

Y ¿qué es lo que estamos haciendo en realidad para hacer un mundo mejor? o mejor dicho, ¿qué estás haciendo tú? Por que no debemos olvidar que la única persona sobre la que vas a poder ejercer poder es sobre tí mismo.

De una u otra forma, cada vez hay más personas que están dando el salto hacia un mundo sin cadenas donde, el miedo deje de ser la razón de su existencia, apostando por confiar en hacer siempre lo correcto, lo más adecuado, que en todos los casos está estrechamente ligado al corazón y sus mandatos.

No es fácil pensar, hablar y existir en amor, pues, para ello uno debe ser consciente de todo lo que piensa, habla y hace en cada instante. Esto requiere un nivel de presencia muy elevado que, finalmente, da como resultado una tranquilidad interior muy profunda. Pero, si el fruto es tan sabroso, por qué nos cuesta tanto comenzar a caminar ese sendero.

Desde el nacimiento hemos estado bajo la influencia de un contexto herido, incomunicativo y falto de cariño que ha hecho de la mayor parte de nosotros seres con miedo por vivir de una forma auténtica, noble y sincera.

Para conseguir sacudirnos todo ese bagaje, reformarlo y crear pilares sólidos sobre los que basar nuestra vida, hay que seguir una serie de pasos:

  1. Aceptar que nuestra vida está basada en el miedo y en una educación inferior que ha ido creciendo junto al miedo, la inseguridad y la falta de amor.

  1. Reconocer que el camino que estamos transitando está siendo dirigido por el miedo.

  1. Iniciar un nuevo sendero.

  1. Tener la fe suficiente como para confiar en que “la vida siempre nos da lo que necesitamos” y continuar ese nuevo sendero.

  1. Tener la valentía de confiar en que “el corazón es el que sabe lo que debemos hacer y dejarle hacer” dentro de ese nuevo sendero.

  1. Elevar nuestra presencia para reconocer, evaluar y disfrutar de nuestro nuevo estado de existencia para, desde ahí, ser un eslabón más hacia ese cambio general que todos estamos deseando en lo más profundo de nuestro corazón.  

El corazón es puro sentimiento de dicha y este debe ser el síntoma que nos recuerde en todo momento si seguimos en el nuevo sendero.

"Tú eres amor. Es tu elección manifestarlo o recluirlo"