12 jun. 2012

Profundizando las raíces de la dicha


Dentro de las verdaderas necesidades del ser humano, el cariñó ocupa un lugar importante. Todos y cada uno de los seres de este planeta está inclinado a encontrar, de una forma u otra, ese alimento del alma.

El cariño puede manifestarse de infinitas formas, pero, de una forma u otra, sin él todo ser vivo moriría de tristeza.

La felicidad está intrínsecamente ligada al cariño y el amor es una forma de manifestación del mismo. Amar, además de ser compasivo, comprensivo y tolerante, es ser cariñoso con todo lo que te rodea. En muchas ocasiones, uno debería parar y preguntarse si su forma de presentarse al mundo es cariñosa.

Aunque, existe una forma de saberlo rápidamente y es evaluando si tu existencia manifiesta cariño hacia todo lo que te rodea, siendo esta la vía más rápida para incorporarlo a tu forma de vivir. Todos sabemos que el acto de dar y recibir se unifica en el mismo instante en el que nace uno de los dos, por la razón de que no se pueden separar el uno del otro.

Todos compartimos alguna forma de cariño que nos permite seguir adelante, vivir y compartir nuestra dicha. Los maestros espirituales recogen ese cariño de todos los que les siguen, los amantes de sus parejas, las madres de sus hijos y así sucesivamente. En cuanto dejas de compartir cariño, comienzas a morir.

Uno, puede ser cariñoso con una mascota, con la belleza del mundo que le rodea, con un amigo, con un hermano, sin tener que caer en la tentación de buscar un cariño particular concreto que te aleje del inmenso decorado que siempre está manifestándose delante de nuestros ojos.

El cariño es un acto, una iniciativa interior que puedes manifestar siempre que lo desees, olvidando que en el mismo instante que te abres a darlo lo comienzas a recibir. Somos amor y la senda más rápida para elevarlo es manifestándolo.

¿Existe una forma más sublime de compartir el amor que somos
que darlo y compartirlo con todo lo que nos rodea?

La dicha es un estado de amor con todo lo que nos rodea y su esencia se muestra cuando tomamos la iniciativa de manifestarlo en toda su plenitud, en cada instante, en cada momento. Profundizar las raíces es simplemente amar cada instante, proyectando pensamientos, palabras y actos que rieguen de amor todo lo que tocamos.

Ama con total libertad sin marcarte ningún camino que no sea la sencilla dicha de amar todo lo que llega a tu vida desde la libertad de tu alma, siendo en cada momento, amor.