7 jun. 2012

La mente, foco de sufrimiento o de dicha y plenitud


Cada persona que se reencarna en La Tierra es acogida por un sistema que impera en la mayor parte de su espacio vital. Si has nacido dentro del marco de influencia de este sistema, tanto si eres hombre como si eres mujer, has estado recibiendo un adiestramiento mental sobre el que apoyas tu forma de ver y vivir la vida actualmente. La vida que estás viviendo se está apoyando en una serie de creencias sobre lo que eres, lo que puedes o no hacer y muchas otras cosas ideas que nos hemos creído y con las que seguimos viviendo.

“Tu mente ha sido adiestrada para mantenerte dormido
apagado, crédulo de ser un ser limitado”

La mente que vamos adoptando a lo largo de la vida está hecha para alimentar el sistema que nos domina. Dicha mente es una fábrica de búsquedas externas, deseos, prisas, ansiedad y falta de presencia que finalmente desencadena estados de ánimo cercanos a la depresión, la infelicidad y el desorden mental profundo.

A este sistema le favorece que tú estés dormido, apagado y que sigas creyendo que eres un ser limitado con necesidades del sistema para así seguir medrando a tu costa.

“La infelicidad es el estado de ánimo
más aceptado dentro de este sistema, se diferente y brilla”

Pero hay un sendero hacia la libertad, la dicha y el nacimiento del paraíso terrenal. Y no hace falta pensar en religiones o dimensiones lejanas, sino que, se encuentra en nuestra mente. Dicho sendero nace cuando comenzamos a comprender que la mente es un mero espacio donde podemos crear cualquier cosa, empezando así a alimentar nuestro verdadero poder y nuestro ilimitado amor interior.

Tú mente, ese espacio al que acabo de hacer referencia, ha estado siendo estructurada y ocupada por “verdades” que te impiden elevar tu verdadera esencia amorosa para disfrutar de la dicha del ser divino que eres.

Libérate de todo lo que tienes en la mente y comienza de cero, como si hoy volvieras a nacer. Identifica las “verdades” que te has creído y comienza a tomar una nueva forma de mirar, de enfocar la vida para, desde ahí, crear un nuevo mundo para ti y los demás.

Ama como si fuera el primer día de tu nueva vida, respira como si fuera la primera vez que eres consciente de tan profundo acto.

Piensa, habla y existe siendo luz, con plena confianza en que eres un ser todopoderoso que alberga en su interior la luz divina del universo.

Para sacudirte la tirana opresión de tu mente, debes dar un paso importante y es elevar tu presencia. De esta forma reduces la velocidad a la que impera el programa de tu mente, el cual, te invita a ver la vida de una única forma. Eleva tu presencia para abrir más los ojos y percibir más allá de la mente y sus miedos, concepciones y prejuicios.

Tú eres amor y para elevarlo debes beber de la fuente divina que te dio la vida para recordar qué eres. Respira conscientemente, hermano, respira, pues allí encontrarás la luz que ilumina el camino que siempre ha estado delante de ti, que perdiste en juegos mentales y que puedes volver a reconquistar.

“La presencia genera dicha en cada instante, respira conscientemente”