18 jun. 2012

Donde hay yoga hay dicha


Vivimos tiempos agitados donde la necesidad de amar se enfrenta a años de reclusión mental en los que “lo bueno” “lo malo” “lo correcto” “lo incorrecto” zarandean nuestra cabeza como si de un partido de tenis se tratara.

Ante semejante prueba, aquellos que escuchen a su corazón serán los que vean el sendero que les llevará hacia la tranquilidad de hacer de su vida un verdadero vergel donde amar sea la prioridad.

Pero, ¿qué es escuchar a tu corazón?

En el ruido de la mente no podemos escuchar nada e incluso desconectamos de tal forma con la vida, que terminamos perdiendo el estrecho lazo que tenemos con el mundo físico, el cuerpo. Aun sigue habiendo muchas cosas que limpiar y pulir sobre nuestra idea de lo que es la vida, pero, ¿existe algo que puedas experimentar sin tener en cuenta tu cuerpo físico?

El Yoga es una práctica milenaria que nos ayuda a conectar con la raíz que lo alimenta todo, la respiración, además de trabajar con profundidad una parte esencial de nuestra conexión con la vida, el cuerpo y sus sistemas.

Esta práctica o sendero de vida nos permite morir y volver a nacer a una nueva vida. Descubrir que no eres tus pensamientos o emociones no puede ser experimentado sin una práctica que te permita profundizar y comprender qué eres y qué es la vida.

En los tiempos en los que vivimos, se bombardea a las personas con innumerables “métodos” “talleres” o “pócimas” para alcanzar la felicidad, cuando el sendero ya ha sido descubierto, marcado y abierto para todo aquel que desee alcanzar la libertad del alma desde hace unos miles de años. 

Para entenderlo con mayor claridad, recordemos esas rutas  de montaña donde uno encuentra en el camino una serie de guías para, si así lo deseas y tiene voluntad, continuar el camino y descubrir la belleza del paisaje.

Tú, naciste en un planeta donde la confusión y  la infelicidad son la nota preponderante, aunque esto no debe impedir que permitas crecer la semilla que llevas dentro. Para ello, debes cultivarte, alimentarte y elevar tu capacidad de presencia y comprensión. Tú eres amor divino en esencia, aunque la semilla no haya crecido aun o esté en proceso de elevarse.

La práctica de yoga te permite cubrir todas tus necesidades corporales y mentales, de ahí su profunda eficacia hacia la liberación del alma humana.

Nos vemos en el camino de la dicha hermano mío.